El problema de la vergüenza

El problema de la vergüenza

La vergüenza es el sentimiento que acompaña la sensación de “no estar bien” y/o “no ser suficientemente apto o apta”, desencadenando unas reacciones que son respuestas emocionales y de valoración negativa de la persona: de lo que es, cómo es, y qué hace. Es lo que llamamos sentir vergüenza de si.

La vergüenza suele presentarse bajo la forma de una contracción física, cabeza caída, mirada lejana y evitación del contacto corporal. Cognitivamente, la persona se sentirá confusa y torpe. Esta confusión suele venir derivada del desconocimiento del origen de la vergüenza que siente. La vergüenza se esconde de la conciencia mediante automatismos que actúan para que la persona no quede expuesta frente a sí y a otros, ya que en la exposición surge un sentimiento de inadecuación o incapacidad, generando un malestar casi intolerable.

CAUSAS DE LA VERGÜENZA

La vergüenza puede ser también un rasgo del carácter de la persona, que parece tan natural que no pasa a primer plano sin un trabajo terapéutico específico. Implica la idea de defecto o inferioridad y una sensación de no ser querible e indigna. Por lo general, encierra la convicción o sentimiento de que con ese defecto no se puede pertenecer verdaderamente a ningún grupo. La personas que experimentan esta sensación de aislamiento y soledad, se describen a sí mismas como alienadas, no humanas, tóxicas, intocables, desagradables. Esta vivencia patológica de vergüenza generalmente se remonta a una edad previa a la memoria consciente ya que el sentido de sí mismo se desarrolla en el contacto entre los miembros del sistema familiar.

Un sentido de vergüenza que permanece a través de los años se desarrolla en un ambiente donde el niño no es reconocido, aceptado, amado y respetado por quien realmente es. Aunque exista una discapacidad física u otro defecto, o algún tipo de inferioridad, si las actitudes parentales son adecuadas, el niño tiene una excelente oportunidad de crecer con orgullo en lugar de vergüenza.

La identificación sana que hace la persona consigo misma, especialmente con su situación y experiencia, es lo opuesto a una vivencia basada en la vergüenza. En esencia, la aparición de la vergüenza transmite un mensaje de un sí mismo ideal competente y aceptable, mientras el real no lo es.

La vergüenza se refiere a la naturaleza y existencia básicas de una persona y liberarse de ella es algo difícil, gradual y a largo plazo. La vergüenza conduce al deseo de ocultarse, luego la vergüenza lleva a la vergüenza de sentir vergüenza y a sentir vergüenza de querer ocultarse. Mientras más necesitamos o deseamos contacto, más intenso es el sentimiento de vergüenza. Esto lleva a un mayor aislamiento y deseo de esconderse, y puede significar una infinita regresión. Gran parte de este proceso de vergüenza no es consciente, y sólo llega al darse cuenta a través de la terapia, con una buena relación y cuando el terapeuta introduce gradualmente el darse cuenta de la vergüenza. Una de las ironías de la vergüenza es que la tendencia natural a ocultarse, aleja a la persona de la posible sanación, que es un encuentro afectivo.

CÓMO SUPERAR LA VERGÜENZA

El objetivo del trabajo de crecimiento en esta área no se limita a eliminar la vergüenza, sino que el paciente crezca con un sentido más afectuoso, razonable y productivo de sí mismo. Un sentido de sí mismo asimilado, integrado y positivo no es un proceso repentino, sino que ocurre por medio de pequeños logros o aproximaciones.

TRATAMIENTO DE LA VERGÜENZA

La vergüenza no se puede tratar exitosamente a menos que en la relación terapeuta-cliente, el terapeuta verdaderamente comprenda, acepte y confirme al cliente, y al mismo tiempo practique la inclusión. La persona con tendencia a la vergüenza no puede sanarse salvo en un contexto de contacto persona a persona. Se debe expresar en presencia de otros que acepten a la persona con una actitud genuinamente horizontal.

Para un tratamiento de la vergüenza óptimo, la persona necesita saber que los demás, entre ellos el terapeuta, también tienen sentimientos de vergüenza y están dispuestos a exponerlos. En cierto sentido, el paciente avergonzado necesita que el grupo también se exponga, lo que exige que el terapeuta y el grupo de trabajo tengan el auto-apoyo suficiente para exponerse y al mismo tiempo mantener un sentido positivo y afectuoso.

Explorar las raíces del proceso de vergüenza en un taller terapéutico conlleva tres objetivos importantes:

  • Explorar la inducción de la vergüenza en la familia de origen.
  • Terminar los asuntos inconclusos y liberar al paciente de la energía emocional no descargada.
  • Revivenciar y asimilar/rechazar figuras parentales introyectadas y creencias de la infancia.

Talleres sobre la Vergüenza y la Soledad. Impartidos desde hace 8 años en Centro Eleusis por José Antonio Prieto y Angelina Gutiérrez.