Terapia en grupo para gays, lesbianas, bisexuales y personas trans LGTB en Madrid

La psicología para personas LGTB ha estado desprovista durante tiempo de recursos para afrontar la verdadera problemática de fondo que subyace al desarrollo personal de las personas de orientación afectivo-sexual distinta de la heterosexual históricamente impuesta como la correcta. Nos referimos a orientación homosexual tanto en su versión masculina, gay, como en la femenina, lesbiana. Por otro lado, la manera en que se ha tratado también la identidad de género desde el principio de los tiempos, ha establecido una sexualidad normativa que ha consolidado como consecuencia, un género normativo. Bajo este concepto social una mujer lo es en la medida que funciona como mujer en la estructura heterosexual dominante. Y, dado el establecimiento reduccionista de la sexualidad como algo rígido binario también deja al hombre en una situación reducida a unos cuantos manerismos conductuales establecidos socialmente como masculinos, dejando fuera una gran variedad de posibilidades de expresión del ser que limitan y constriñen a las personas a rígidos modelos obsoletos si tenemos en cuenta la diversidad sexual humana.

Los psicólogos LGTB han recogido los efectos de esta discriminación tras ser consideradas a lo largo de la historia pecado, delito o en su última etapa, como enfermedad. La homofobia interiorizada en el proceso de socialización en una sociedad donde la homofobia, lesbofobia, transfobia, bifobia, y todas las fobias a lo diferente es algo cultural y, por tanto, considerado “normal” se convierte en gran medida en uno de los cofactores de generación de enfermedades en el colectivo LGTB. Tanto la falta de apoyo familiar, social, institucional como la ausencia de referentes sanos en cuanto a cómo afrontar los problemas en las relaciones de pareja gays, que a su vez son cualitativamente diferentes a los problemas de pareja entre lesbianas, entre bisexuales o transexuales.

En la mayoría de los casos ni siquiera las propias lesbianas, gays, bis o trans se plantean que puedan tener interiorizado su propio odio a lo que son, su propia homo/lesbo/trans/bifobia. Está tan normalizada la violencia contra lo diferente que cuando formas parte del colectivo discriminado ni te planteas la posibilidad real de ser uno de los homófobos. De ahí la dificultad añadida para hacer el proceso de la liberación personal de la propia homofobia, lesbofobia, trasfobia o bifobia siendo homosexual, gay o lesbiana, bisexual, persona en tránsito. Es este odio institucionalizado social, religiosa, políticamente lo que ha ido minando de dificultades extras el camino de autorrealización en esa búsqueda del lugar en el mundo, para desarrollarse y, en última instancia, realizarse como persona en este mundo. Por tanto, es el odio y la discriminación a la diferencia lo que genera ese extra de dificultad que en ocasiones llega a enfermar a los/as que sufren la violencia derivada de las injurias, agravios, infravaloraciones, insultos, vejaciones, ninguneos, agresiones, etc para los que a veces, la capacidad de resiliencia no es suficiente y rompe alguna estructura psíquica en su parte más vulnerable en cada caso.

El grupo de terapia para personas LGTB en Madrid ofrece un espacio en el que la sexualidad es tratada como un continuo donde todas las expresiones de amor son acogidas. Un lugar de reparación de los diferentes daños recibidos por causa de la diversidad sexual, tanto de orientación como de identidad sexual y también para la dignificación de cualquiera que sea la forma elegida, sentida de expresión del amor entre seres humanos.

Cuando tu padre y madre te rechazan por algo que es consustancial a todos los ámbitos de la vida, como es la orientación sexual o la identidad de género, que es con lo que te muestras al mundo dado que es tu esencia, el cumplimiento del cuarto mandamiento puede enterrar muy profundamente el enorme daño que supone ser negado/rechazado por quien supuestamente representa la mayor fuente de afecto y protección en tu vida. No es difícil imaginar la dificultad extra de desarrollo y de salida al mundo que puede suponer hacerlo no sólo con la carencia del apoyo no recibido, sino con el extra de rechazo, desprecio o maltrato, con su consiguiente carga de invalidación de lo esencial. Probablemente uno de los daños más difíciles de reparar dada la temprana edad en la que acontece y la frecuencia que permanece en distintos ámbitos, así como los distintos grados de afección emocional según el origen de las injurias. En psicoterapia para personas LGTB, esta denominada “vergüenza de ser” se repara partiendo del reconocimiento de la experiencia real biográfica y atravesando sólo el verdadero dolor de cada daño recibido, oculto tras la impostación teñida de los mandatos socioculturales propios de la sociedad. En este sentido quien ha sido despreciado, rechazado o maltratado por de los padres, hermanos o referentes en la infancia, sólo podrá amarles si reprime sus verdaderas emociones, si las niega.

De todas las discriminaciones establecidas culturalmente como lo correcto en esta sociedad patrialcal, heterosexista, machista, la única que se ejerce antes de tener la persona conciencia de ser objeto de la misma, es la ejercida por motivos de orientación afectivo sexual y de la identidad de género. Para cuando la persona tiene conciencia de ser diferente en este sentido ya ha sido en la mayoría de los casos señalada como rara al menos en alguno de los ambientes socioculturales y en muchas ocasiones castigado/castrado por mostrarse genuinamente desde su sentir.

Angelina Gutiérrez es Psicóloga y Terapeuta Gestalt, junto con José A. Prieto, Terapeuta Gestalt facilitan desde hace años un grupo de terapia para personas LGTB en Madrid, en el Centro Eleusis. Ambos son expertos en la diversidad afectivosexual e identidad de género.