Nivel IV. Trascendencia. Dejando atrás el carácter.

En el transcurso de los diferentes niveles previos hemos venido a darnos cuenta de cómo funciona la mente, en sus complejas interacciones. El trabajo con el carácter requiere atención plena y puesta en la forma en que nos dejamos arrastrar por las acciones, emociones y pensamientos falsos o negativos y por sus inter-acciones internas y externas.

Nada parece definitivo. La tradición espiritual aconseja llevar a cabo acciones diferentes que apoyen el trabajo y el darse cuenta. Es decir, tomar decisiones y buscar experiencias distintas para poder ver más de cerca como hemos cambiado y en consecuencia, cuales siguen siendo los puntos en que hay que insistir en nuestra experiencia vital para alcanzar una mayor libertad.

Con este último nivel de trabajo culmina la enseñanza. El encuentro tiene como principal característica el trabajo individual en un ambiente de retiro y de silencio. Suele proponerse un espacio tanto individual con el terapeuta como en grupo, pero el trabajo personal individual es lo más destacado. Además se suele compartir alguna experiencia que parezca enriquecedora y útil para todos.