La vergüenza limita la expresión de nuestro deseo. Genera un escaso aprovechamiento y desarrollo de nuestras capacidades personales y, en consecuencia, deterioran la calidad de nuestra vida.

Al llegar a la etapa adulta es cuando adquirimos mayor conciencia de las consecuencias que van suponiendo las distintas vergüenzas acumuladas en mi biografía: la inhibición o las limitaciones producidas por dejar partes importantes en desuso para evitar sentir vergüenza.

En Vergüenza y Soledad trabajaremos a tu lado desde el marco de la Terapia Gestalt, tanto si son problemas de vergüenza, de soledad o dificultades por timidez. Veremos qué es ser perfecta/o, qué se gana y qué se pierde con la idea de “deber serlo”.

Aceptar la propia vergüenza y el miedo a sentirla nos permite elegir modificarlos y aumentar el amor a sí misma/o. Repararemos esas experiencias, con conciencia, para llegar a incorporar en nuestras vidas la energía liberada tras comprender también el lado desarrollador que ofrece la vergüenza: nos ayuda a alimentar otras facetas, no avergonzadas, hasta límites, a veces sorprendentes.

A quien va dirigido:

• A aquellas personas que quieren sanar experiencias que les ocasionaron una vivencia de vergüenza y/o que tengan necesidad de mayor intimidad, contacto, apoyo y aceptación de sí mismas.

A quienes frenan el deseo de mostrarse como son, de expresarse espontánea y libremente, de improvisar, de ser creativos, auténticos.

Este taller te ayudará a:

• Permitirte recolocar esas experiencias limitadoras de vergüenza frente a otras formas de actuar que resulten más creativas y nutritivas para tí. Habilidades que posees y que no utilizabas, para así crear una nueva realidad más amplia desde la intimidad, el apoyo y la aceptación de sí.

Exploraremos la relación entre la vergüenza y la soledad, ya que la vergüenza es sentida como un fracaso interpersonal que nos traspasa hasta el alma y que nos deja solos. Vivir la soledad desde un lugar más saludable, menos frustrante y descubrir otras posibilidades de contacto.

Dignificar tu vergüenza, que no es más que mostrarse, ser una/o misma/o, con el apoyo y compañía de otros/as cuando te liberes del perfeccionismo y de la exigencia que inhiben esas partes de tu ser.

• Legitimar tu deseo de mostrarte y de ser reconocido por lo que sí eres