Un grupo de Crecimiento Personal es un lugar de autoconocimiento para personas que buscan conocerse más, sentirse mejor consigo mismas y con los que les rodean y encontrar una salida para sus conflictos vitales. Puesto que nuestro enfoque central en el trabajo psicoterapeútico es la Gestalt, la terapia de grupo también se llevará a cabo desde este abordaje.

Por su propia forma de funcionamiento, basado en la periodicidad del encuentro entre las mismas personas en un espacio de intimidad, el grupo facilita que se pueda llevar a cabo un trabajo de toma de conciencia sobre las relaciones con uno mismo y con los demás. Todo ello se trabaja en paralelo a los distintos asuntos que cada persona va trayendo a los encuentros grupales, de forma que no hay un guión de trabajo preestablecido ni objetivos concretos sino que la dinámica que va surgiendo en el grupo es creada a través de la participación de todas las personas que lo conforman.

Utilizamos como herramienta de cambio la metodología de la Gestalt y otras terapias humanistas.

Te interesa hacer terapia de grupo si…

  • Estás o has estado en terapia individual y quieres completar tu camino personal con un proceso grupal.
  • Estás atravesando un proceso de cambio personal, profesional o vital: una “crisis” personal que te lleva a plantearte un nuevo rumbo en tu vida.

¿Qué puede aportarte participar en un Grupo de Crecimiento Personal?

Apoyo: la escucha, la compresión y la intimidad que se produce entre las personas que participan ayuda a que vaya surgiendo lazos afectivos con otras personas y un sentimiento de pertenencia.

Expresar emociones: el grupo proporciona un espacio seguro para hablar sin ser juzgado ni valorado, para atreverse a mostrarse como uno es y experimentar qué ocurre.

Habilidades sociales: a través de la interacción en el grupo se van desarrollando las habilidades de comunicación con los demás.

Responsabilidad: se aprende a asumir que cada uno tiene la responsabilidad de lo que le pasa y de las consecuencias de sus decisiones y se desarrolla la libertad para decidir sobre la propia vida de acuerdo a las necesidades internas.

Aprendizaje grupal: cada uno aprende de los demás miembros del grupo a través de las devoluciones que recibe y la observación de los trabajos personales que se desarrollan.

Gestión de conflictos: los conflictos que surgen en el grupo son una oportunidad para trabajar cómo actuamos y nos sentimos cuando las diferencias aparecen.