EMDR Y Trauma: Cómo sanar heridas emocionales del pasado

No todas las personas que acuden a terapia de trauma en Madrid lo hacen hablando de hechos concretos o identificando lo que les ocurre como trauma.

10-03-2026

En mi experiencia profesional he podido observar cómo las personas acuden a terapia con heridas emocionales muy diversas. Algunas son de fácil acceso a la conciencia y el individuo las reconoce y las nombra. Otras, en cambio, permanecen ocultas a lo largo de los años, normalizadas o silenciadas, aunque no por ello, dejan de expresarse.

En ocasiones, no es extraño ver cómo, con un acompañamiento profundamente humanizado, respetuoso y sin juicio, las personas se sorprendan al tomar conciencia de las heridas que han sufrido a lo largo de su vida.

Los profesionales de Centro Eleusis que trabajamos con el trauma entendemos que la experiencia no integrada no desaparece, sino que queda instalada en el cuerpo y se expresa a través de las emociones y las relaciones personales. El trauma en ocasiones, se cronifica en forma de memorias patogénicas, almacenadas en una red de recuerdos, sensaciones y emociones codificadas de forma rígida y desadaptada. Estas memorias se expresan en el presente en forma de tensión corporal, desconexión emocional, dificultad para poner límites o con miedo al abandono.

EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) y Gestalt está indicado para personas que sienten que repiten patrones relacionales desadaptados, viven desde un bloqueo emocional o tienen dificultad para confiar y relacionarse, y no siempre lo identifican como trauma.

Trauma con T y trauma con t

Las heridas emocionales traumáticas que el cliente acusa suelen tener distinto origen y las vivencian de distinta forma. En psicología se denominan como trauma con T y trauma con t.

El trauma con T hace referencia a experiencias que implican una amenaza real para la vida o la integridad física. Son las conocidas como abusos, accidentes, catástrofes naturales, enfermedades o diagnósticos potencialmente mortales, agresiones, pérdidas repentinas o situaciones de violencia. Son vivencias que suelen dejar huellas intensas y fácilmente identificables y que, en algunos casos, pueden derivar en un Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT).

El trauma con t o relacional, tiene que ver con experiencias sutiles y repetidas en el tiempo que sucede en la relación, se expresan como carencias afectivas, falta de validación emocional, humillaciones, abandono, relaciones inseguras o entornos impredecibles. Este tipo de trauma ocasiona perturbaciones en la organización del self provocando problemas en la regulación emocional, alteraciones en el autoconcepto (sensación de inutilidad, vergüenza y culpa) y dificultades en las relaciones interpersonales que ocasionan ansiedad, depresión, obsesiones y problemas de conducta.

Dos orientaciones con objetivo integrador: EMDR y Terapia Gestalt

EMDR y la Terapia Gestalt son dos enfoques que comparten una misma mirada. La sanación ocurre cuando la experiencia puede ser acompañada e integrada en un entorno seguro.

La Terapia Gestalt se enfoca en el momento presente, en el aquí y ahora, en la integración holística y resignificación de la experiencia, poniendo el foco en la importancia del vínculo terapéutico. EMDR, por su parte, facilita que experiencias dolorosas del pasado puedan ser procesadas y pierdan la intensidad con la que siguen afectando al presente, pero también lo hace desde la relación terapéutica y la integración de la experiencia.

Ambas orientaciones integradas proporcionan un trabajo profundo y respetuoso, donde se da espacio a que la experiencia ocurra de manera organizada y segura.

Integrar el pasado en el presente: cuando el cuerpo recuerda

Cuando una experiencia traumática no pudo ser integrada el sistema nervioso autónomo activa respuestas automáticas de lucha, huida o congelación. Estas respuestas se fijan en el organismo y reaparecen constantemente en las vivencias del individuo, incluso cuando el peligro no es real.

La persona reacciona desde una memoria emocional antigua reproduciendo las mismas emociones, sensaciones y creencias que se vivieron en el momento que ocurrió el evento traumático. Estas huellas afectan al bienestar individual e interfieren en los vínculos, en la confianza y en la expresión íntima emocional que sucede en las relaciones.

Desde la mirada gestáltica, el cuerpo se convierte en una vía privilegiada de acceso a la experiencia. Nuestras sensaciones, posturas, tensiones y bloqueos cuentan una historia que muchas veces no pudo ser puesta en palabras. EMDR facilita el reprocesamiento de dichos eventos a través de la estimulación bilateral, integrándolos de manera más adaptativa, reduciendo su carga emocional y somática sin requerir una narrativa detallada del evento traumático. Se trata de una técnica que se produce de manera ecológica y regulada sin requerir una elevada intensidad cognitiva.

Su base teórica es el modelo de Procesamiento Adaptativo de la Información (PAI), que plantea que el cerebro dispone de un sistema innato de integración y extracción de experiencias que se almacenan de manera ordenada. Cuando una experiencia resulta demasiado intensa, este sistema se bloquea y el recuerdo queda "congelado", activándose en el presente ante determinados disparadores. Estos recuerdos se almacenan con la misma carga emocional, cognitiva y somática con la que sucedieron, provocando desregulación emocional, pensamientos intrusivos y conductas evitativas o disociativas.

¿Qué ocurre en el cerebro durante EMDR?

La técnica de EMDR interviene directamente sobre las experiencias no procesadas mediante estimulación bilateral que se realiza a través de movimientos oculares, sonidos alternos o estímulos táctiles (tapping) para activar de forma natural el sistema de procesamiento del cerebro facilitando su reprocesamiento.

Este tipo de estimulación facilita una integración de información fluida entre ambos hemisferios cerebrales mediante la activación de mecanismos parecidos a los que se producen durante el sueño REM, momento clave para el procesamiento emocional y la consolidación de la memoria.

Durante la desensibilización o reprocesamiento, las experiencias traumáticas o emocionalmente intensas van perdiendo intensidad, las emociones se regulan, las sensaciones corporales se alivian y las creencias negativas pueden transformarse en otras más adaptativas.

El trabajo del trauma con EMDR desde una perspectiva integradora

Un proceso de EMDR en Madrid desde una mirada gestáltica comienza creando un espacio de seguridad donde la persona pueda sentirse acompañada, comprendida y respetada.

Antes de abordar el evento traumático, se fortalece la autorregulación, se amplía la conciencia corporal, se instalan recursos poniendo siempre el foco en el vínculo terapéutico. Una vez realizados estos pasos, la persona ya se encuentra lista para empezar a trabajar con EMDR, que se va introduciendo de forma cuidadosa, poniendo el foco no solo en el evento traumático, sino en lo que acontece en el presente.

En este proceso no se pretende eliminar la memoria traumática, sino integrarla de manera adaptativa en el presente, modificando las sensaciones emocionales y corporales, así como la activación del sistema neurobiológico, para que deje de condicionar su estado actual.

Las 8 fases del proceso EMDR

La técnica de EMDR se estructura en 8 fases:

  • Recogida de información y planificación, dónde se detectarán memorias y experiencias traumáticas y se elaborará un plan conjunto de trabajo.
  • Preparación: Mediante la cual se instalarán recursos fortaleciendo la autorregulación y se preparará a la persona para el trabajo.
  • Evaluación: Se identificará el recuerdo y se recuperará las imágenes, creencias, emociones y sensaciones.
  • Desensibilización y reprocesamiento: Usaremos la técnica propiamente dicha de desensibilización con estimulación bilateral hasta reducir el malestar.
  • Instalación: fortalecimiento de la creencia positiva.
  • Exploración corporal: escáner para detectar y reprocesar posibles restos de malestar somático.
  • Cierre: estabilización al final de la sesión y uso de recursos.
  • Reevaluación: comprobación del trabajo realizado y decisión sobre el siguiente recuerdo a intervenir.

Camino hacia la autorregulación: terapia de trauma en Madrid con EMDR y Gestalt

Desde Centro Eleusis entendemos que sanar no implica eliminar lo que ocurrió, sino cambiar la relación del evento en el presente, para hacer la experiencia más adaptativa y menos dolorosa. El trabajo consiste en recuperar la identidad, reparar la autoestima y el autoconcepto desde un lugar de seguridad y coherencia interna.

Si sientes que necesitas reorganizar experiencias y estás buscando terapia de trauma en Madrid con un enfoque integrador entre EMDR y Gestalt, donde se prioriza el respeto, el ritmo y la humanidad, Centro Eleusis puede ofrecerte un espacio donde explorar el dolor de manera segura y transformadora. Brindarte ayuda puede ser el mayor gesto de autocuidado y responsabilidad.

M. Ángeles Núñez Prieto - Psicóloga colegiada M.43382

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