¿Cuándo acudir a terapia de pareja? 7 señales que no debes ignorar

A veces la pareja “no está mal”. “Estamos agotados” -suelen decir. Se atribuye la situación de desgaste a las obligaciones, los hijos -si los hay- o las familias de origen. El final de la pasión o el interés sexual…las heridas sin cerrar. En cualquier caso, lo difícil no es reconocerlo, sino decidir cuándo pedir ayuda sin esperar a que todo explote.

13-01-2026

Si has buscado "cuando ir terapia pareja madrid" probablemente no estés buscando una explicación, sino que estás buscando una señal clara de que tiene sentido dar el paso. Para la terapia de pareja, lo que suele marcar la diferencia no es la gravedad del problema, sino el tiempo que lleváis intentando resolverlo solos y el coste emocional que está dejando.

La terapia de pareja no es un último recurso. Es un espacio estructurado para comprender qué está pasando entre vosotros, recuperar seguridad y negociar acuerdos realistas. Hay suficiente evidencia empírica como para sostener que las intervenciones psicológicas para parejas suelen producir mejoras relevantes en satisfacción y funcionamiento relacional, especialmente cuando se llega antes de que el deterioro sea extremo.

A continuación, te dejo 7 señales para ir a terapia pareja. Si te reconoces en varias, no lo ignores.

1) La comunicación se ha convertido en un campo de minas

No es que discutáis, es que hablar se ha vuelto peligroso. Cualquier tema acaba en ironías, reproches, silencios largos o defensas. Empiezas una conversación normal y terminas en lo de siempre. Algunas pistas muy concretas:

  • Evitáis temas por miedo a la reacción del otro.
  • Hay desprecio, sarcasmo o humillación (aunque sea “en broma”).
  • Uno persigue (insiste, demanda) y el otro se retira (se apaga, se va, se cierra).
  • Después de discutir no hay reparación: no se vuelve al vínculo, solo a la calma tensa.

Los patrones como la crítica destructiva, la defensividad, el desprecio y la retirada implican y derivan deterioro relacional que suele cronificarse si no hay intervención profesional. La terapia ayuda a cambiar el “cómo” habláis antes de intentar resolver el “qué”.

2) Ha habido una infidelidad y no conseguís recomponeros

No todas las infidelidades son iguales, pero casi todas generan lo mismo: ruptura de confianza y de seguridad. A veces la pareja intenta pasar página rápido y lo que ocurre es que el tema queda como una mina bajo tierra apareciendo en forma de control, preguntas recurrentes, rabia o desconexión emocional. Las señales de que conviene ir a terapia:

  • No podéis hablar del tema sin que se dispare la defensa o el ataque.
  • El perdón se usa como arma (“ya te perdoné, ¿qué más quieres?”).
  • El dolor se minimiza o se invalida (“no fue para tanto”).
  • Se instala vigilancia (móvil, horarios, interrogatorios) o, al contrario, indiferencia.

En una pareja donde la monogamia y la fidelidad sexual es la base del acuerdo, la infidelidad es una lesión relacional que requiere un proceso de reparación. En consulta trabajamos tanto el daño como las condiciones para reconstruir nuevos acuerdos y la vuelta a la confianza

3) El aburrimiento. Vivís en la rutina y el vínculo se ha quedado plano

La rutina no es el problema. El problema es cuando la rutina sustituye a la relación. Si os habéis convertido en un equipo logístico (casa, trabajo, hijos, tareas) y ya casi no hay curiosidad por el mundo interno del otro, suele aparecer una mezcla de apatía, irritabilidad y sensación de soledad en pareja.

  • Apenas hay conversación personal: solo temas operativos.
  • Planes compartidos mínimos o inexistentes.
  • Sientes que “convivís”, pero no “os encontráis”.
  • Hay menos admiración y menos gestos de cuidado.

La terapia no busca volver a estar como antes (eso no existe), sino recuperar contacto, presencia y nuevas formas de intimidad de acuerdo con vuestra etapa vital.

4) La sexualidad se ha convertido en un tema tabú, fuente de tensión o de distancia

Muchas parejas tardan meses o años en decir en voz alta lo que pasa en la cama. Y mientras tanto el malestar se cuela por otras vías: irritabilidad, rechazo físico, comparaciones, ansiedad de rendimiento, evitación, pornografía como refugio, o acuerdos implícitos que nadie ha pactado.

  • Deseo muy discrepante y conversaciones que acaban en culpa o presión.
  • Sexo “cumplidor” sin placer, o ausencia total sin hablarlo.
  • Dolor, bloqueo, vergüenza o miedo a decepcionar.
  • Fantasías o necesidades que se viven como peligrosas

La sexualidad es un fenómeno relacional y biopsicosocial, no se reduce a técnica. En terapia exploramos significados, vergüenza, demandas, ritmos, límites y acuerdos, y se diferencia entre problemas de deseo, excitación, dolor, comunicación erótica o heridas vinculares

Si estás buscando "problemas de pareja madrid", este punto es de los más frecuentes en consulta y a la vez de los menos hablados fuera.

5) Los conflictos son constantes y repetitivos: discutís por lo mismo con distintos nombres

La mayoría de las parejas no discute por temas sino por necesidades no reconocidas, expectativas no explicitas o heridas no abordadas. Por eso da igual el asunto, al final siempre aparece el mismo guion.

  • Misma discusión cada semana (o cada día), sin aprendizaje.
  • Escalada rápida: pasáis de 0 a 100 en minutos.
  • Se mezclan temas antiguos (“y lo de hace 3 años…”) como munición.
  • Hay amenazas de ruptura o frases irreparables.

Es necesario cambiar el patrón interactivo (cómo se activa, cómo escala, cómo se repara) más que en negociar contenidos infinitos. Cuando el patrón cambia, los temas se vuelven manejables.

6) Hay desconexión emocional: os queréis, pero no os sentís

 “Nos respetamos, no nos gritamos, pero siento que estoy solo/a”. Puede haber convivencia correcta, incluso cariño, pero falta intimidad emocional. No hay acceso al otro.

  • No compartís vulnerabilidad (miedos, tristeza, necesidad).
  • Uno se siente no visto, el otro se siente insuficiente o atacado.
  • Hay distancia afectiva o frialdad como protección.
  • Hay una sensación de “ya no sé quién eres”.

Si la desconexión se cronifica, aumenta el riesgo de búsqueda de conexión fuera o de decisiones de separación tomadas desde el desgaste. En terapia trabajamos  la apertura emocional, la validación y la creación de un clima más seguro para el encuentro.

7) Los planes de fuga secretos: pensamientos de separación cada vez más presentes

Pensar en separarse no es, por sí mismo, el final. A veces es una señal de que necesitas aire, límites o ayuda. La cuestión es cómo aparece ese pensamiento: como amenaza, como fantasía de alivio, como ultimátum, o como decisión silenciosa.

  • Fantaseas con estar mejor sin el otro de forma recurrente.
  • Hablas de separación en discusiones como arma.
  • Te estás preparando (económica o emocionalmente) sin decirlo.
  • Estás “quedándote” por miedo, culpa o inercia.

La terapia de pareja también puede ayudar cuando el objetivo no es “seguir a toda costa”, sino decidir con claridad: reparar o cerrar de forma respetuosa. Esto implica ordenar prioridades, reducir daño, y evitar decisiones tomadas solo desde el pico emocional o desde el colapso.

¿Qué puedes hacer antes de pedir cita?

  • Los dos debéis estar de acuerdo. No tenéis que estar en el mismo nivel de compromiso con ir a terapia, pero debe haber acuerdo
  • Elegid un momento tranquilo y acordad un objetivo simple: “queremos entender qué nos pasa y buscar ayuda”.
  • Evitad preparar la conversación como un juicio. No se trata de que los terapeutas digan quien tiene la razón. Los problemas de pareja son compartidos al 50%
  • Comprometeos con un número mínimo de sesiones para evaluar cambios lejos de las impresiones del día.

¿Qué suele trabajarse en terapia de pareja?

  • Descifrar el patrón (qué activa, cómo responde cada uno, qué lo mantiene).
  • Aprender comunicación útil (escucha, petición, límites, reparación).
  • Revisar acuerdos (tareas, tiempo, dinero, crianza, familia extensa).
  • Tratar heridas (traiciones, acumulación de micro-daños, humillaciones).
  • Recuperar intimidad (emocional y sexual).
  • Tomar decisiones con claridad (seguir, reformular o separarse bien).

Si estás en Madrid: terapia de pareja en Centro Eleusis

Si te reconoces en varias de estas señales terapia pareja, pedir ayuda suele ser un acto de cuidado, no un fracaso. En Centro Eleusis trabajamos con parejas que llegan por comunicación rota, infidelidad, rutina, dificultades sexuales, conflictos constantes, desconexión emocional o pensamientos de separación.

Si buscas "cuando ir terapia pareja madrid" y quieres una valoración profesional, puedes pedir una primera entrevista telefónica donde aclaramos motivo de consulta, objetivos y el encuadre de trabajo (frecuencia, duración orientativa y enfoque).

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