Vivimos en una sociedad que, aunque ha avanzado en derechos formales LGTBIQ+, sigue arrastrando siglos de rechazo hacia quienes no encajan en el molde heteronormativo.
Los mensajes de discriminación ya no son tan explícitos como antes, pero siguen ahí: en los silencios familiares, en las miradas esquivas, en los chistes que "no son para tanto", en la ausencia de referentes positivos. Resultado de estos mensajes y vivencias discriminatorias es que muchas personas LGBTIQ+ acaban creyéndoselos, internalizando el rechazo, convirtiendo la homofobia externa en una guerra interna contra sí mismas.
30-01-2026